martes, 15 de marzo de 2016

Reflexión Momento 1



La ética y la felicidad.


La ética suele definirse como la teoría o la ciencia del comportamiento moral de los hombres en sociedad. No obstante la ética desde un punto de vista diferente al meramente conceptual, no solo abarca la comprensión de un conjunto de comportamientos o conductas y posturas preestablecidas y tomadas como correctas frente a un determinado evento, sino que también se relaciona estrechamente con la realización del ser humano y la consecución de sus metas y expectativas individuales, es decir de las rutas que este debe seguir para alcanzar en última instancia la felicidad y la realización  personal.

En este orden de ideas surge el debate acerca de cuáles deben ser esas necesidades o capacidades que el individuo debe satisfacer o adquirir para alcanzar dicha realización, a este respecto autores contemporáneos como Gough y Nussbaum coinciden en que estas necesidades y capacidades tienen que generar bienestar y deben abarcar aspectos como la inclusión, la salud, la alimentación, el desarrollo cognitivo, la participación social y los vínculos afectivos.

Hablando un poco más acerca del objeto de estudio de la ética: la moral, que en resumidas cuentas significa la forma o el conjunto de formas de conducta que los hombres consideran valiosas  y además debidas y de carácter obligatorio, las cuales pueden variar de acuerdo a aspectos de tipo cultural, étnico o dependiendo el contexto en el cual que se desarrollen las situaciones, esto le da un carácter subjetivo, lo que suscita a que mucha gente tienda a pensar que la ética es cambiante en el tiempo y por tanto  está condicionada por dichas variables. Para explicar esta cuestión vale la pena  traer a colación lo expuesto por Cortina quien menciona que no existen múltiples morales si no que más bien se trata de la existencia de diferentes sistemas morales, que a su vez se componen de principios morales. Dentro de estos principios existen algunos de carácter universal que se relacionan más bien con el hecho de reconocer a otros seres humanos como personas lo que genera inclusión y cooperativismo, porque los seres humanos en la mayoría de las culturas es un individuo reciproco. 

Teniendo en cuenta que, la ética tiene como objeto de estudio los principios morales la aleja de que esta dependa  de aspectos subjetivos y le da más bien un nivel objetivo y remite el problema a una dimensión en que el individuo tendrá que decidir cuándo regirse por principios morales en la realización y alcance de la felicidad.